Hace un tiempo vi en la tele una película llamada "Violent Cop" en la que unos chavales daban una paliza a un mendigo. A escasos minutos de llegar uno de los niñatos a su casa, recibe la visita de un policía, que tras decirle a la madre del zagal que no se preocupe, llama a la habitación del mozalbete y le da la del tigre. Después de curtir un rato al niño le dice que se entregue al día siguiente o volverá a visitarle tanto a él como a sus amiguitos, y claro los niños se entregan a la mañana siguiente como si les hubiesen puesto un petardo en el culo. Trás ver eso me puse a pensar en las hordas de delincuentes juveniles que pueblan nuestras calles, hay una gran variedad de maleantes que parece que hayan salido de una recopilación de los mejores esbirros de los Beat 'em ups, y lo que molaría quitarlos del medio, el único problema es que ni soy Cody, ni tengo el teléfono de Mike Haggar.
Es irónico que toda una generación soñara con levantarse un día y ponerse a repartir candela como los héroes de los juegos de hostias (donde esté Vendetta que se quite
Será que me gusta quejarme y rajar de todo, pero que me queje de la juventud con 20 primaveras es cuanto menos perturbador. Y no solo de los macarrillas hay motivos para quejarse, que va, faltan las tribus urbanas que son ciento y la madre pero que todos son especiales, aunque de eso hablaremos otro día.
Sí cada día hay mas chavalillos que quieren dejar el instituto y ponerse a trabajar con catorce años porque quieren ser tuneros, o arreglar motos ¿significa eso que habrá más trabajo para los universitarios y bajará la competencia y el gran número de titulados? O puede que signifique que en unos añillos nuestra sociedad se convierta en una al estilo Mad Max o el Puño de
